La paciencia de esperar al quirófano
Hay momentos en los que no toca hacer más. Ni apretar. Ni acelerar. Ni demostrar nada. Toca esperar. Esperar a que llegue el quirófano. Esperar a que el tiempo médico haga su parte. Esperar a que el cuerpo, por fin, pueda volver a alinearse con la vida cotidiana. No es una espera pasiva. Es una paciencia activa, exigente, a veces poco soportable. Porque la cabeza quiere soluciones inmediatas y el cuerpo responde con plazos que no se negocian. ...