Praga, 2007
Viajé a Praga en 2007 sin saber muy bien por qué. A veces uno viaja así, llevado más por una intuición que por un plan. La ciudad me atrapó despacio. No fue un flechazo inmediato, sino algo más profundo. Como si Praga no se ofreciera de golpe, como si pidiera ser recorrida con respeto. Recuerdo las calles empedradas, el frío contenido, la luz gris filtrándose entre fachadas antiguas que parecían guardar secretos. ...