La fe
Todos los días 28 pasa lo mismo. En la iglesia de mi barrio, en la esquina de arriba, en mi calle, una multitud de personas viene a rogar, a pedir, a agradecer, a profesar su devoción a un santo. Hay algo en esa escena que me impone respeto. No conozco las historias que trae cada uno. No sé qué dolor, qué miedo o qué esperanza les empuja a venir. Pero se nota que no vienen por costumbre vacía. Vienen porque creen. Y creer, cuando uno está roto por dentro, a veces es lo único que queda. ...