Hexalogía IV: No convertirse en el personaje
Hay un momento, casi imperceptible, en el que el proyecto empieza a hablar más alto que la persona. No ocurre de golpe. No hay una alarma. Sucede poco a poco. Primero te presentas por lo que haces. Luego piensas por lo que representas. Y, sin darte cuenta, empiezas a vivir desde el personaje. El “emprendedor”. El “fundador”. El que siempre puede. El que siempre está pensando en lo siguiente. Ese personaje tiene ventajas. Da seguridad. Ordena el relato. Facilita las conversaciones rápidas. ...