Ángel Monroy García — El precio de la claridad

El precio de la claridad

Hay una razón por la que mucha gente prefiere sonar interesante antes que ser útil: la claridad incomoda. La claridad te obliga a elegir. Y elegir te expone. Decir exactamente qué haces, para quién lo haces y cuánto cuesta… es como encender una luz blanca en una habitación donde todos estaban cómodos a media sombra. En esa luz se ve todo. Incluso lo que te da miedo. La niebla seduce (y no vende) La niebla es elegante: ...

20 de diciembre de 2025 · 2 min · 383 palabras · Ángel Monroy
Ángel Monroy García — Se buscan hombres para viaje peligroso

Se buscan hombres para viaje peligroso

Hay textos que no intentan gustarte. Intentan seleccionarte. La versión más citada del anuncio atribuido a Ernest Shackleton (expedición Endurance, 1914) se considera, en muchos sitios, probablemente apócrifa —pero su verdad emocional es tan afilada que sigue viva más de un siglo después. :contentReference[oaicite:1]{index=1} Y dice (en su forma popular, directa, sin maquillaje): Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de oscuridad total. Peligro constante. Regreso incierto. Honor y reconocimiento en caso de éxito. ...

19 de diciembre de 2025 · 2 min · 278 palabras · Ángel Monroy
Ángel Monroy García — El día que aprendí a no negociar conmigo mismo

El día que aprendí a no negociar conmigo mismo

Hay un punto del año —y diciembre lo conoce bien— en el que tu cabeza se convierte en un negociador profesional. No un negociador brillante. Un negociador cansado. Te habla con voz suave, como si viniera a cuidarte, y te suelta ofertas irresistibles: “Hoy no hace falta.” “Mañana lo haces mejor.” “Solo descansa un poco y luego sigues.” “No es urgente…” “Esto lo puedes dejar para después de fiestas.” Y el problema no es que lo diga. ...

18 de diciembre de 2025 · 3 min · 443 palabras · Ángel Monroy
Ángel Monroy García — Tu producto ya está. Tu energía también.

Tu producto ya está. Tu energía también.

Hay un momento extraño —casi íntimo— en el que te das cuenta de que el producto ya está. No “perfecto”. No “acabado para siempre”. Pero sí lo suficientemente sólido como para sostener una conversación real con el mercado. Y, sin embargo, justo ahí aparece la trampa: sigues trabajando como si aún estuvieras en modo construcción, como si el mundo te pagara por añadir una coma más. El mundo no paga por comas. Paga por soluciones. ...

17 de diciembre de 2025 · 3 min · 446 palabras · Ángel Monroy