2026 empieza hoy.
Pero la vida no.
La vida llevaba ya tiempo en marcha cuando cambiamos el calendario.
Con sus inercias, sus procesos abiertos, sus decisiones a medio tomar y sus aprendizajes aún calientes.
Hoy todo invita a empezar.
Propósitos nuevos. Energía renovada. Declaraciones solemnes.
Yo hoy prefiero otra cosa: continuar.
Porque no todo necesita un reinicio.
Algunas cosas solo necesitan no abandonarse.
En startups, en tecnología, en IA —y también en la vida— hay una ficción peligrosa: la del “día uno”.
Como si todo se borrara de repente.
Como si el contexto desapareciera por decreto.
Pero no funciona así.
Los proyectos que llegan lejos no empiezan de cero cada enero.
Arrastran contexto.
Aprenden.
Corrigen.
Persisten.
La inteligencia artificial no crea sentido donde no lo hay.
Lo amplifica.
Igual que el tiempo.
Por eso hoy no me marco objetivos grandilocuentes.
No prometo versiones ideales de mí mismo.
No dibujo horizontes que no sé si quiero habitar.
Hoy solo dejo clara una intención: seguir con lo que merece la pena y soltar, sin drama, lo que ya no.
2026 no empieza hoy.
Hoy solo cambia el número.
Lo importante —lo que de verdad cuenta—
ya estaba ocurriendo ayer.
Y seguirá mañana.
Escrito por Ángel Monroy García, empezando el año sin ruido, pero sin detenerse.