Hoy es 28 de diciembre. En España, el Día de los Santos Inocentes.

El día de las bromas,
de las noticias imposibles,
de los titulares que no son verdad…
aunque durante unas horas finjan serlo.

Y no he podido evitar sonreír al darme cuenta: hablar hoy de inversores y socios no es casualidad.

O quizá sí.
O quizá no.

Porque si hay un terreno donde conviven la verdad, la ficción y la fe, ese es el de levantar una startup.

El dinero como noticia falsa

Una de las bromas más habituales en este mundo es pensar que: “cuando entre inversión, todo se ordenará”.

Spoiler: no.

El dinero acelera. Pero no decide el rumbo.

Y a veces, como las noticias del 28 de diciembre, acelera cosas que no eran ciertas del todo:

  • una estrategia sin mercado,
  • un producto sin pulso,
  • una narrativa sin sustancia,
  • un equipo mal alineado.
  • un socio que no lo era, un inversor que era scammer.

El capital no convierte una idea débil en una fuerte. Solo la hace más ruidosa.

Inversores vs. socios (no siempre son lo mismo)

No todo el que invierte suma.
Y no todo el que suma invierte dinero.

Un socio —de verdad— es alguien que:

  • entiende el problema,
  • aporta contexto,
  • abre puertas,
  • hace preguntas incómodas,
  • y permanece cuando la broma deja de hacer gracia.

Un inversor es capital.
Un socio es vector.

Y elegir vector es elegir dirección.

Las cuatro preguntas que nunca son una broma

Antes de aceptar dinero —sobre todo en fases tempranas— conviene hacerse, con calma, estas preguntas:

  1. ¿Qué puertas abre esta persona o entidad además de su cuenta bancaria?
  2. ¿Qué entiende de mi mercado… y qué no?
  3. ¿Cómo reacciona cuando algo se tuerce?
  4. ¿Me suma claridad o me añade ruido?

Si alguna respuesta incomoda, no es una inocentada. Es una señal.

Capital y verdad

En el fondo, levantar inversión es un acto de honestidad radical: contar lo que hay, lo que no hay, y lo que podría llegar a haber.

Sin adornos. Sin titulares inflados. Sin promesas que solo funcionan hoy… como las bromas del 28.

Porque mañana, 29 de diciembre, la realidad vuelve a pedir cuentas (nunca mejor dicho, si lo sabré yo mañana a esta horas…).

Casualidad o causalidad

Que este post caiga hoy puede parecer anecdótico. Pero quizá no lo sea.

Quizá recordar, en el Día de los Santos Inocentes, que no todo lo que suena bien es verdad. O sea una forma elegante de cerrar esta mini-trilogía.

Primero afinamos el instrumento.
Luego entendimos que la IA es intención.
Y hoy, elegimos con quién tocar en el escenario.

No busques dinero.
Busca dirección.

Porque una startup no necesita bromas. Necesita verdad.


Escrito por Ángel Monroy García, casualmente cerrando el año de los “socios e inversores” :)