Hay una idea que me ronda desde hace tiempo: el futuro no va de tener respuestas. Va de saber preguntar.

Porque respuestas… hay muchas. Algunas brillantes. Otras con cara de respuesta, pero alma de confusión.

Y en medio de ese ruido, nuestros hijos (y nosotros) necesitamos una ruta.

La ruta se llama pregunta.

La pregunta como superpoder

Cuando un niño pregunta bien, no solo busca información: ordena el mundo.

  • “¿Por qué ocurrió esto?”
  • “¿Qué pasaría si cambio esta variable?”
  • “¿Cómo lo explicarías con un ejemplo de mi vida?”
  • “¿Qué parte de esto es lo esencial y qué es decoración?”

La pregunta es el punto exacto donde la mente deja de ser recipiente… y se vuelve motor.

Lo que no queremos: el copia-pega con corbata

La tentación existe: “dame la respuesta y ya”.

Pero eso es como pedirle a alguien que haga flexiones por ti. Te ahorra esfuerzo, sí… y también te ahorra el músculo.

La IA puede ser:

  • un atajo que nos empobrece, o
  • una escalera que nos eleva.

La diferencia está en cómo preguntamos y en qué hacemos con lo que recibimos.

Un mini ritual (de 2 minutos) para estudiar mejor

Si yo estuviera hoy con un hijo preparando deberes (o un examen), haría esto (hablando por experiencia propia):

  1. Define el tema en una frase (sin buscar nada).
  2. Pide una explicación como si tuvieras 10 años.
  3. Pide 3 preguntas tipo examen, de fácil a difícil.
  4. Pide que te diga en qué te equivocarías normalmente.
  5. Termina con: “Explícamelo como si se lo contara a mi profesor”.

No es magia. Es entrenamiento.
Y el entrenamiento, cuando se repite, crea destino.

El futuro premia a los que piensan

Mi apuesta (a pecho descubierto): en 2026 y más allá, la ventaja no será “usar IA”. Eso lo hará cualquiera.

La ventaja será tener criterio, saber guiar y construir preguntas que abran puertas.

Mañana te cuento una herramienta concreta que, bien usada, convierte la IA en profe particular: el modo cuestionario.

Ángel Monroy García ha escrito esto en medio de esfuerzos en casa por prepararse a fondo los exámenes de la primera evaluación con su hijo.