Hoy es uno de esos días en los que medio país parece haberse detenido.
Las carreteras llenas de maletas.
Los bares vibrando.
Las ciudades respirando más lento.

Y yo aquí, trabajando solo, en silencio.

Mientras todos se dispersan hacia sus planes, yo vuelvo a la mesa, al teclado, a esta especie de pulso íntimo con mi propio proyecto.

No lo digo con amargura.
Es simplemente una sensación extraña: como si el mundo estuviera celebrando algo a lo que no he sido invitado… pero al mismo tiempo sé que estoy donde debo estar.

Mientras otros descansan, yo avanzo.
Mientras otros desconectan, yo conecto conmigo mismo.
Mientras otros se pierden entre planes, yo me encuentro en este esfuerzo que no siempre se ve, pero siempre suma.

Hay algo hermoso —y a la vez duro— en trabajar en un puente festivo: te recuerda que emprender es caminar a otro ritmo.
Que no siempre coincide con el de los demás. Que tu calendario no es el del país: es el de tus sueños.

A veces pesa.
A veces duele un poco.
A veces la soledad se hace notar.

Pero también hay un orgullo secreto, silencioso: el de saber que mientras el mundo descansa, tú sigues construyendo lo que un día cambiará tu vida.

Hay puentes que unen ciudades.
Y hay puentes —como este— que unen tu presente con lo que aún no existe.

Hoy trabajo en soledad.
Pero no estoy solo: me acompaña todo lo que quiero llegar a ser.

Escrito en silencio por Ángel Monroy García :)